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¿Cómo reducen las granjas lecheras las emisiones de metano de las vacas?

¿Cómo reducen las granjas lecheras las emisiones de metano de las vacas?

El metano que generan las vacas al digerir su alimento es, junto con el CO2, uno de los gases de efecto invernadero más discutidos de la ganadería. Tiene una particularidad importante frente al CO2: según estimaciones citadas por centros de investigación como el CLEAR Center de UC Davis, el metano atrapa alrededor de 28 veces más calor en la atmósfera, pero también se descompone mucho más rápido, en promedio unos 10 a 12 años frente a los siglos que puede permanecer el CO2. Eso significa que reducir el metano hoy tiene un efecto de enfriamiento relativamente rápido, lo que ha puesto a este gas en el centro de las estrategias climáticas del sector lácteo.

De dónde viene el metano de una vaca

El metano se produce en el rumen, la primera cámara del estómago de la vaca, donde microorganismos fermentan la fibra de pastos y forrajes. Es un proceso natural de la digestión de cualquier rumiante —también ocurre en ovejas, cabras o venados—, y la vaca elimina ese metano principalmente al eructar, no por flatulencia como suele repetirse de forma imprecisa.

Aditivos alimenticios: la línea de investigación más avanzada

El compuesto 3-nitroxipropanol (3-NOP) es hoy el aditivo alimenticio más estudiado para reducir metano entérico. Bloquea la enzima que produce el metano en el rumen sin afectar negativamente el consumo de alimento, la producción de leche ni el peso corporal del animal. Un metaanálisis publicado en Frontiers in Animal Science encontró que el 3-NOP reduce la producción de metano en 32.5% en promedio, con un efecto aún mayor en vacas lecheras específicamente, de hasta 39%. Otro grupo de aditivos, los taninos presentes de forma natural en algunas plantas, ha mostrado reducciones de entre 13% y 16% en distintos estudios.

Más allá de los aditivos: otras estrategias en desarrollo

  • Selección genética de vacas que emiten naturalmente menos metano por unidad de leche producida.
  • Mejorar la digestibilidad del alimento, lo que reduce el tiempo de fermentación en el rumen.
  • Manejo de salud animal, porque una vaca más sana y productiva diluye sus emisiones entre más litros de leche.
  • Mejor manejo del estiércol, para reducir emisiones asociadas a su almacenamiento.
  • Vacunas contra microorganismos metanogénicos del rumen, todavía en fase de investigación.

El compromiso de la industria a nivel global

En septiembre de 2021, la organización Global Dairy Platform lanzó la iniciativa Pathways to Dairy Net Zero, con el respaldo inicial de 40 organizaciones —incluidas 11 de las 20 empresas lácteas más grandes del mundo— que en conjunto representan cerca de 30% de la producción mundial de leche. Según estimaciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) citadas por esta iniciativa, el sector lácteo tiene un potencial de reducción de metano de entre 24% y 47%, y de óxido nitroso de hasta 26%, usando las estrategias de manejo y alimentación disponibles actualmente.

El resultado de combinar estas estrategias —mejor alimentación, mejor genética, mejor manejo de salud y, cada vez más, aditivos específicos— es que la reducción de metano en la ganadería lechera ya no depende de una sola solución milagrosa, sino de la suma de mejoras incrementales que, juntas, están moviendo la aguja de forma medible.

¿Por qué el metano recibe tanta atención comparado con el CO2?

Porque la relación entre potencia de calentamiento y tiempo de permanencia en la atmósfera hace del metano un objetivo particularmente atractivo para la acción climática de corto plazo. Reducir una tonelada de CO2 hoy tiene un efecto que se acumula lentamente durante siglos; reducir una tonelada de metano hoy tiene un efecto de enfriamiento que se nota dentro de la misma década, precisamente porque el gas se degrada rápido en la atmósfera. Esa es la lógica detrás de que iniciativas como el Compromiso Global sobre el Metano, adoptado por el sector lácteo en 2022, prioricen este gas como una de las palancas más rápidas disponibles para frenar el calentamiento global mientras se desarrollan soluciones de más largo plazo para el CO2.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué el metano de las vacas preocupa tanto en el cambio climático?

Porque atrapa alrededor de 28 veces más calor en la atmósfera que el CO2, aunque se degrada más rápido (10 a 12 años frente a siglos), lo que hace que reducirlo tenga un efecto de enfriamiento relativamente rápido.

¿Qué es el 3-NOP y cómo reduce el metano?

Es un aditivo alimenticio que bloquea la enzima responsable de producir metano en el rumen. Según un metaanálisis científico, reduce la producción de metano en 32.5% en promedio, y hasta 39% específicamente en vacas lecheras, sin afectar la producción de leche.

¿Se puede reducir el metano sin usar aditivos alimenticios?

Sí, mediante selección genética de animales que emiten menos metano por litro de leche, mejor digestibilidad del alimento, mejor manejo de salud animal y mejor gestión del estiércol.

¿Qué es Pathways to Dairy Net Zero?

Es una iniciativa global lanzada en 2021 por el Global Dairy Platform, respaldada por decenas de organizaciones del sector lácteo que en conjunto representan cerca de 30% de la producción mundial de leche, enfocada en acelerar la reducción de emisiones del sector.

¿Cuánto metano puede reducir potencialmente la industria láctea?

Según estimaciones del IPCC citadas por Pathways to Dairy Net Zero, el sector tiene un potencial de reducción de metano de entre 24% y 47% usando las tecnologías y prácticas de manejo disponibles actualmente.

Fuentes

  1. Frontiers in Animal Science — Use of feed additives to reduce enteric methane emissions in dairy cattle: meta-analysis
  2. CLEAR Center, UC Davis — How can cattle feed additives reduce greenhouse gas emissions?
  3. Global Dairy Platform — Pathways to Dairy Net Zero Drives Climate Action
  4. Global Methane Pledge — Food and Agriculture Pathway