¿Cómo reducir el desperdicio de lácteos en casa? Caducidad vs. consumo preferente

Para desperdiciar menos lácteos en casa lo más eficaz es entender qué dice la etiqueta, comprar con un plan y rotar lo que ya tienes en el refrigerador. En México, la NOM-051 obliga a los fabricantes de alimentos envasados a elegir entre dos fechas: la de caducidad, que se relaciona con la seguridad, y la de consumo preferente, que se relaciona con la calidad. Confundirlas es una de las causas de que se tire comida que todavía sirve.
El problema es enorme. El Índice de Desperdicio de Alimentos 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que en 2022 se desperdiciaron 1,050 millones de toneladas de alimentos, cerca de una quinta parte de los que llegan a los consumidores, y que los hogares generaron alrededor de 60 por ciento del total.
Cuánto se desperdicia y dónde
Según el mismo índice, el desperdicio equivale a unos 132 kilogramos por persona al año en el mundo. Los hogares aportan alrededor de 60 por ciento, los servicios de alimentos 28 por ciento y el comercio minorista 12 por ciento. En el caso de la leche y los lácteos, un estudio de la FAO de 2011 señaló que, en las regiones industrializadas, entre 40 y 65 por ciento de lo que se pierde ocurre en la etapa de consumo: es decir, en la cocina y el refrigerador de las casas.
Caducidad y consumo preferente: no son lo mismo
De acuerdo con un análisis sobre el etiquetado en México, la NOM-051 exige a los fabricantes elegir una de las dos fechas. La fecha de caducidad indica seguridad: después de ella el alimento ya no debe consumirse. La de consumo preferente indica calidad: la norma la trata como el límite hasta el cual el producto puede venderse con las cualidades que se le atribuyen, y no como una fecha de peligro. Ese mismo análisis señala que la confusión entre ambas contribuye al desperdicio.
Cómo leer la etiqueta de un lácteo
- Caducidad: respétala. Es un límite de seguridad, sobre todo en productos frescos que dependen del frío.
- Consumo preferente: indica hasta cuándo se garantiza la calidad. Pasada la fecha, revisa el producto con cuidado antes de decidir.
- Producto abierto: sigue las indicaciones del envase, porque muchas veces el tiempo de consumo se acorta después de abrirlo.
- Almacenamiento: las fechas solo valen si se guarda como indica la etiqueta, por ejemplo en refrigeración.
Señales para no consumir un lácteo
Sea cual sea la fecha, no consumas el producto si el envase está inflado, si ves moho, si huele agrio de forma inusual o si la textura o el color cambiaron de manera extraña. Ante la duda sobre un alimento perecedero que ya pasó su caducidad, lo prudente es desecharlo.
Estrategias para tirar menos
- Planea tus compras y tus comidas de la semana antes de ir al súper, y revisa el refrigerador primero.
- Aplica la regla de primero en entrar, primero en salir: coloca adelante lo que vence antes.
- Elige tamaños y presentaciones acordes a tu consumo real, aunque salgan un poco más caros por unidad.
- Si sabes que no lo vas a usar a tiempo, congela lo que lo admita, como el queso rallado o la mantequilla, sabiendo que la textura puede cambiar.
- Aprovecha lo que está por vencer en recetas: leche para atoles y hot cakes, yoghurt natural para aderezos y crema para salsas.
Qué hacer con lo que ya no sirve
La escala de alimentos desechados de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) pone en primer lugar prevenir el desperdicio y, después, donar, transformar en nuevos alimentos, dar a animales, digerir anaeróbicamente y hacer composta. Al final quedan el relleno sanitario, donde el alimento genera metano, y el drenaje. Si de verdad hay que desechar, consulta qué admite tu servicio de recolección o tu centro de composta, porque los lácteos no siempre se aceptan en la composta doméstica.
Un plan sencillo para esta semana
Antes de ir al súper, haz una lista y revisa qué lácteos ya tienes. Al llegar a casa, colócalos en el refrigerador con los más próximos a vencer al frente. A mitad de semana, usa en una receta lo que esté por llegar a su fecha. Con tres hábitos así, reduces el desperdicio, ahorras dinero y evitas el impacto ambiental de producir, transportar y enfriar un alimento que nadie va a comer.
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¿Cuál es la diferencia entre fecha de caducidad y de consumo preferente?
La caducidad indica seguridad: después de esa fecha el alimento ya no debe consumirse. El consumo preferente indica calidad: marca hasta cuándo el fabricante garantiza las cualidades del producto, que después pueden disminuir.
¿Cuánta comida se desperdicia en los hogares?
El Índice de Desperdicio de Alimentos 2024 del PNUMA estima que los hogares generaron alrededor de 60 por ciento de los 1,050 millones de toneladas de alimentos desperdiciados en el mundo en 2022. Es decir, la mayor parte del problema ocurre en la cocina y no en la producción ni en el comercio.
¿Puedo consumir un lácteo después de su fecha de consumo preferente?
Esa fecha se refiere a la calidad y no marca un límite de peligro, pero debes revisar el producto: envase intacto, buen olor, textura normal y almacenamiento correcto. Con los productos perecederos, ante cualquier duda es mejor no consumirlos.
¿Se puede congelar el queso o la crema?
Algunos lácteos admiten congelación, como el queso rallado o la mantequilla, pero la textura puede cambiar. Conviene revisar la indicación del empaque y usar el producto en recetas cocinadas después de descongelarlo.
¿Qué conviene hacer con un lácteo que ya no sirve?
Según la escala de la EPA, lo mejor es prevenir el desperdicio y, si ya no hay opción, enviarlo a composta o digestión anaeróbica antes que al relleno sanitario. Pregunta qué recibe tu servicio local de recolección.