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¿La leche produce flemas o inflamación? Lo que muestra la evidencia científica

¿La leche produce flemas o inflamación? Lo que muestra la evidencia científica

Es una de las recomendaciones más repetidas cuando alguien tiene gripe o resfriado: evita la leche porque aumenta las flemas. Es también una de las creencias sobre lácteos con menos respaldo en la evidencia científica disponible, a pesar de lo extendida que está en distintas culturas, incluida la mexicana.

Lo que dicen los estudios controlados

La Clínica Mayo, en respuesta directa a esta pregunta frecuente, señala que no hay evidencia científica de que la leche aumente la producción de moco o flema. Un estudio clásico publicado en la revista Appetite y realizado en adultos a quienes se les administró experimentalmente el virus del resfriado común (rinovirus) no encontró una asociación estadísticamente significativa entre el consumo de leche y lácteos y los síntomas de producción de moco, ni en personas sanas ni en quienes tenían síntomas de infección.

Otro estudio, citado en revisiones sobre el tema, encontró que incluso cuando un grupo de participantes en Australia consumió hasta once vasos de leche al día, esto no incrementó la producción de moco medida objetivamente. También se han hecho estudios en niños con asma comparando leche de vaca con leche de soya, sin encontrar diferencias relevantes en los síntomas respiratorios entre ambos grupos.

Entonces, ¿de dónde viene la creencia?

La explicación más aceptada tiene que ver con la textura de la leche, no con su composición química. La leche es una bebida relativamente espesa y cremosa que puede recubrir temporalmente la boca y la garganta, generando una sensación de espesor que se interpreta como más moco, aunque no haya un aumento real medible.

  • La sensación de recubrimiento en la boca y garganta se debe a la textura de la leche, no a un aumento real en la producción de moco
  • Estudios con retos experimentales de rinovirus no encontraron asociación significativa entre lácteos y síntomas de congestión
  • Incluso consumos muy altos de leche (hasta 11 vasos al día) no incrementaron la producción de moco en estudios controlados
  • Curiosamente, quienes creen que la leche produce moco reportan más síntomas de tos y congestión al resfriarse, sin tener realmente más secreción nasal medible

¿Por qué persiste esta idea a pesar de la evidencia?

Parte de la persistencia de este mito tiene que ver con cómo funciona la memoria y la atención selectiva: si alguien toma leche mientras está resfriado y nota más flema ese día, es fácil relacionar ambos hechos como causa y efecto, aunque la flema pueda deberse simplemente a la progresión natural del resfriado, que suele tener más congestión en ciertos días del proceso independientemente de la dieta. Este tipo de asociación aparente, sin una comparación controlada, es precisamente lo que los estudios científicos buscan poner a prueba de forma más rigurosa, y en este caso, las pruebas controladas no han encontrado esa relación.

El papel de la creencia misma en los síntomas percibidos

Uno de los hallazgos más interesantes de la investigación en este tema es que la creencia sobre la leche y el moco puede influir en cómo las personas perciben sus propios síntomas, un fenómeno relacionado con lo que en medicina se conoce como efecto nocebo (lo opuesto al efecto placebo: esperar un efecto negativo puede hacer que se perciba con más intensidad, incluso si no ocurre un cambio fisiológico real). Esto no significa que los síntomas no sean reales para quien los experimenta, sino que la expectativa puede amplificar la percepción de congestión o tos.

Esto no quiere decir que la leche sea recomendable de forma indiscriminada durante cualquier enfermedad respiratoria: si alguien nota que ciertos alimentos, lácteos u otros, empeoran sus síntomas de forma consistente, vale la pena prestar atención a esa experiencia personal y comentarlo con un médico, ya que la sensibilidad individual puede variar. Pero como recomendación general basada en la evidencia disponible, no existe una razón fisiológica establecida para evitar la leche durante un resfriado por temor a que aumente el moco.

¿Y qué hay de la relación entre lácteos e inflamación en general?

Además del mito específico del moco, existe una idea más amplia de que los lácteos son inflamatorios por naturaleza. La evidencia disponible no respalda esta idea como una regla general: en personas sin alergia a la proteína de la leche ni intolerancia a la lactosa, los estudios no muestran de forma consistente que los lácteos aumenten marcadores de inflamación en el cuerpo, y como se explica en otros artículos de este espacio sobre lácteos y enfermedad cardiovascular, algunos productos lácteos fermentados incluso se han asociado con efectos neutros o favorables en ese sentido. La confusión suele surgir porque se generaliza a partir de casos individuales de alergia o sensibilidad real, que sí existen pero no representan a la población general.

Como con cualquier síntoma respiratorio persistente o que empeora, lo indicado es consultar a un médico, en lugar de basar decisiones de tratamiento únicamente en creencias populares no confirmadas por evidencia.

Preguntas frecuentes

¿Es cierto que la leche produce más flemas cuando estoy resfriado?

No hay evidencia científica que respalde esta creencia. Estudios controlados, incluyendo uno con exposición experimental al virus del resfriado, no encontraron una asociación significativa entre el consumo de leche y el aumento en la producción de moco.

¿Por qué la leche se siente espesa en la garganta si no aumenta el moco?

La sensación de espesor se debe a la textura cremosa natural de la leche, que recubre temporalmente la boca y la garganta, y se confunde con un aumento en la mucosidad, aunque no haya un cambio medible real.

¿Debo evitar la leche si tengo gripe?

La evidencia disponible no respalda evitarla por temor a que aumente el moco. Sin embargo, si una persona nota que algún alimento en particular empeora sus síntomas, es válido prestar atención a esa experiencia y comentarla con su médico.

¿Qué pasó en el estudio donde la gente tomó once vasos de leche al día?

Un estudio realizado en Australia no encontró un aumento en la producción de moco medida objetivamente, incluso con ese consumo elevado de leche, lo que refuerza la conclusión de que no existe una relación causal clara.

¿Por qué mucha gente sigue creyendo que la leche produce flemas?

Es una creencia cultural muy extendida y transmitida de generación en generación. La investigación sugiere que además puede haber un efecto psicológico: quienes creen en esta relación tienden a percibir más síntomas de congestión al resfriarse, aunque no tengan más secreción nasal real.

Fuentes

  1. Mayo Clinic – Cold symptoms: Does drinking milk increase phlegm?
  2. PubMed (NIH) – Relationship between milk intake and mucus production in adult volunteers challenged with rhinovirus-2
  3. ScienceDirect (Appetite) – Does milk increase mucus production?