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Dietas altas en proteína: riesgos y para quién no están recomendadas

Dietas altas en proteína: riesgos y para quién no están recomendadas

Para la mayoría de los adultos sanos, comer más proteína de la mínima recomendada no ha mostrado causar daño en los riñones en estudios de corta duración. Pero no es una dieta para todos: las personas con enfermedad renal, entre otras, necesitan orientación profesional antes de aumentar su proteína, y la evidencia a largo plazo sigue siendo limitada.

Veamos qué se sabe de los posibles riesgos, qué tan sólida es la evidencia y en qué casos conviene ser prudente.

Qué se considera una dieta alta en proteína

No hay una definición única. Como referencia, la Academia Nacional de Medicina de Estados Unidos recomienda un mínimo de 0.8 g de proteína por kilo de peso al día y un rango aceptable de entre 10 y 35 % de las calorías, según Harvard. La revisión sistemática de 2018 que veremos enseguida consideró ingestas altas las que van de 20 % a menos de 35 % de la energía, o al menos 10 % más que la ingesta de comparación.

Riñones: lo que muestran los estudios

Una revisión sistemática de 2018 analizó 26 estudios en adultos sanos con ingestas por encima de la recomendada. Los ensayos que midieron la tasa de filtración glomerular a menudo la encontraron más alta con más proteína, pero siempre dentro de valores normales. Los marcadores sanguíneos de función renal casi no cambiaron. Los autores advierten que todos los estudios tenían riesgo de sesgo moderado o alto y que casi todos duraron menos de seis meses, así que los datos no permiten asegurar qué pasa a largo plazo.

Otros posibles efectos

Una revisión sistemática de 2013 calificó como sugerente, pero no concluyente, la relación entre dietas bajas en carbohidratos y altas en proteína a largo plazo y mayor riesgo de mortalidad, mientras que para la ingesta de proteína por sí sola la evidencia fue inconclusa. También señaló que los posibles efectos adversos de ingestas superiores a entre 20 y 23 % de la energía aún deben investigarse. Un metaanálisis de ensayos de 2012 observó más eventos gastrointestinales con dietas altas en proteína. La misma revisión calificó como inconclusa la relación entre la proteína y la salud ósea, la función renal y los cálculos renales.

  • Más molestias digestivas en algunos ensayos con dietas altas en proteína.
  • Evidencia limitada o no concluyente sobre mortalidad y riesgo cardiovascular a largo plazo.
  • Datos inconclusos sobre cálculos renales.
  • El resto del paquete que acompaña a la proteína, como grasas saturadas, sodio o fibra, cambia según el alimento.

La fuente de la proteína importa

Harvard destaca que la evidencia disponible apunta a que la fuente de la proteína, y no solo la cantidad, es lo que más pesa en la salud. Sustituir carne roja y procesada por frijoles, nueces, pescado o aves se asocia con menor riesgo de varias enfermedades, mientras que un patrón alto en carnes procesadas puede aumentarlo.

Para quién no está recomendada sin supervisión

El Instituto Nacional de Diabetes y de Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) explica que las personas con enfermedad renal crónica pueden necesitar cantidades moderadas de proteína para que no se acumulen desechos en la sangre y que su ingesta depende del caso, por lo que deben trabajar con un nutriólogo o profesional de salud. Lo mismo aplica a quienes están en diálisis, porque el tratamiento elimina proteína de la sangre y la cantidad se define con el equipo de salud. Tampoco conviene improvisar si estás embarazada o tienes diabetes, hipertensión o antecedentes familiares de enfermedad renal.

Cómo reducir riesgos si decides subir tu proteína

Aumenta de forma gradual, y no de golpe, para que tu sistema digestivo se adapte. Mantén verduras, frutas, cereales integrales y suficiente agua en tu plato. Varía entre lácteos, huevo, pescado, aves y leguminosas, en lugar de apoyarte en una sola fuente. Y desconfía de planes que prometen resultados rápidos con cantidades extremas: ninguna de las revisiones citadas respalda que más y más proteína dé beneficios adicionales ilimitados.

Cierre práctico

Antes de subir mucho tu proteína, pregúntate para qué la quieres, de dónde vendrá y si tu salud lo permite. Prioriza alimentos completos, mantén fibra y verduras en tu plato y hazte chequeos si tienes antecedentes renales, diabetes o hipertensión. Una dieta variada y moderada suele ser más fácil de sostener que una extrema.

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Preguntas frecuentes

¿Una dieta alta en proteína daña los riñones?

En adultos sanos, una revisión sistemática de 2018 no encontró evidencia de daño renal con ingestas por encima de la recomendada, aunque los estudios fueron cortos y con riesgo de sesgo. Quien ya tiene enfermedad renal debe ajustar su proteína con un profesional de salud.

¿Quién no debería aumentar su proteína por su cuenta?

Principalmente las personas con enfermedad renal crónica o en diálisis y quienes tengan una condición médica que requiera control nutricional, como diabetes o hipertensión. En esos casos conviene consultar a un médico o nutriólogo.

¿Cuánta proteína es demasiada?

No existe un límite único para todos. El rango aceptable es de 10 a 35 % de las calorías, según Harvard. Una revisión sistemática de 2013 señala que los efectos de ingestas superiores a 20 a 23 % de la energía todavía deben investigarse.

¿Importa de dónde viene la proteína?

Sí. Según Harvard, la evidencia indica que la fuente de la proteína pesa más en la salud que la cantidad. Reemplazar carne roja y procesada por frijoles, nueces, pescado o aves se asocia con menor riesgo de varias enfermedades.

¿Las dietas altas en proteína dan problemas digestivos?

Pueden. Un metaanálisis de 2012 encontró más eventos gastrointestinales con dietas altas en proteína que con dietas más bajas. Aumentar de forma gradual y mantener fibra y agua en la dieta ayuda a tolerarlas mejor.

Fuentes

  1. A Systematic Review of Renal Health in Healthy Individuals Associated with Protein Intake above the US Recommended Daily Allowance in Randomized Controlled Trials and Observational Studies (Advances in Nutrition, 2018)
  2. Health effects of protein intake in healthy adults: a systematic literature review (Food & Nutrition Research, 2013)
  3. Santesso N. et al. — Effects of higher- versus lower-protein diets on health outcomes: a systematic review and meta-analysis (European Journal of Clinical Nutrition, 2012)
  4. NIDDK (NIH) — Healthy Eating for Adults with Chronic Kidney Disease
  5. Harvard T.H. Chan School of Public Health — The Nutrition Source: Protein